Así como existen otras tantas historias, hay una en la que un hombre debido a una extraña enfermedad no podía tener sueños. Sus coetáneos acudieron en su ayuda, pues si los perros y los gatos, aullaban y ronroneaban igual que otras especies animales, por qué este no. ¿Acaso no ha visto a un perro, soñando? ¿O si no, entonces en qué quedaron los experimentos de Pávlov? Podemos deducir que los animales también sueñan. Se decidió entonces que tenía que prestarse una mayor atención para que sus sueños afloraran como el de todos los humanos donde la imaginación y la realidad se confundieran, mientras la vida a través del tiempo nos infundía nuevas experiencias que se traducirían en expectativas, que a la larga serían otros sueños de un mejor bienestar. Hay sueños de sueños. Decidieron contarle cómo en las cuevas de Altamira encontraron unas pinturas rupestres de nuestros antecesores primigenios, que daban vida a la realidad que tenían. Hombres que estaban expuestos...
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